Sobreprotección infantil: claves y consecuencias

Sobreprotección infantil

La sobreprotección en niños y adolescentes no suele ser un comportamiento que se realice de manera consciente por los padres y otros adultos.

Muchas veces es complicado darse cuenta de hasta qué punto se está cuidando excesivamente a los niños, nuestro temor a que sufran hace que estemos pendientes de ellos en circunstancias y con una frecuencia innecesarias.

¿Cómo detectar si estás sobreprotegiendo a tus hijos?

Es normal que, desde la etapa infantil, estemos pendiente de ellos. Pero debemos tener en cuenta que cada periodo de su vida supone un aprendizaje que implica aciertos y errores.

Evitarles la resolución de problemas de forma autónoma puede ocasionar, en un futuro, dificultades para enfrentar determinadas situaciones de la vida cotidiana.

Padres sobreprotectores

Como padres, pretendemos evitar que los más pequeños sufran, por eso les facilitamos en exceso todo lo que necesitan, incluso antes de que puedan desearlo o afrontarlo. Al protegerlos tanto, no tenemos en cuenta ciertos límites que, con frecuencia, sobrepasamos. Como resultado, los niños y niñas pueden desarrollan determinados rasgos que representan la sobreprotección y que los hacen inseguros y poco resolutivos:

  • Siempre van a esperar a que un adulto les solucione cualquier circunstancia que les suceda, por sencilla o insignificante que sea.
  • Tienen dificultad para el aprendizaje, al punto de no mostrar atención cuando intentas enseñarles algo nuevo; en el fondo, saben que alguien terminará por resolverlo todo.
  • Se frustran con mucha facilidad y no tienen paciencia en labores habituales. De esta forma, muestran enfado e irritabilidad ante un mínimo esfuerzo.
  • Son más inseguros en sus relaciones sociales mostrando mayores problemas de comunicación con sus amigos y compañeros. Esto, a su vez, es el resultado de no haber afrontado los miedos cotidianos, como el de poder quedar en ridículo.
  • Además de la falta de comunicación, surgen deficiencias en las competencias emocionales. Son menos empáticos y no poseen herramientas para hacer frente a situaciones que pueden surgir en la interacción social con sus iguales, llegando en ocasiones a ser posibles víctimas de bullying.

Los niños sobreprotegidos durante la infancia y adolescencia, presentarán, generalmente, estas características que, en la edad adulta, puede afectarles en sus relaciones personales, sociales y laborales. A mayor edad, mayores son las dificultades para aprender, por eso la sobreprotección ejercida en estas etapas suele repercutir negativamente en adultos.

Consecuencia de la sobreprotección infantil durante la etapa adulta

La sobreprotección en los hijos tiene consecuencias en los adultos

Aunque cada persona presenta características distintas, hay aspectos comunes en adultos que han estado sobreprotegidos durante la etapa infantil y la adolescencia. No tienen por qué presentarse todos estos casos, aunque suelen darse un gran número de ellos:

  • El adulto suele tener falta de iniciativa, derivada de la inseguridad por la toma de decisiones.
  • Sigue presentando los mismos problemas de socialización que tenía en su juventud.
  • Suele evitar cualquier problema, con el fin de tolerar la frustración. Del mismo modo, no se hace responsable ante los errores cometidos.
  • Es proclive a la depresión, mostrándose a menudo pesimista.
  • Busca ser centro de atención, recurriendo en ocasiones a la manipulación para lograr sus objetivos.
  • Presenta mucha complicación para el aprendizaje, por lo que mantiene su dificultad para enfrentarse a todo lo nuevo, siendo víctima de sus miedos.

La sobreprotección no es un tema menor y tiene importantes repercusiones. Poder evitarla y hacer autocrítica de la forma en la que tratamos y educamos a los más pequeños es importante, para conseguir hombres y mujeres más independientes y emocionalmente maduros.

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Mª Dolores López Gea

Orientadora educativa. Es posible que ayudar a una persona no cambie el mundo entero, pero si puede cambiar el mundo de una persona.

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